Negocios en tiempos de virus (III)

Seguimos con la tercera entrega de cómo está afectando el virus de Wuhan a los negocios, ya no solo en China sino en el resto del mundo. Puedes leer la primera entrega sobre la gestión de la incertidumbre y el humor en China y la segunda sobre la gestión de la crisis y el nacionalismo.

Los que lo pagan

Las primeras víctimas, sin contar la verdad (que siempre cae la primera), ni los enfermos, son los médicos y personal sanitario, que se ha encontrado en primera línea y tienen oficialmente casi 80.000 casos de contagios. A mi me han dicho que, en realidad, hay muchos más, infectados y muertos. En Hubei, el material y recursos que les llegan no son suficientes. No pueden volver a casa al acabar la jornada porque la jornada no se acaba. Ser personal sanitario en China puede ser peligroso para la integridad física: se les agrede y, en ocasiones, asesina. Ahora que todo el mundo admira su sacrificio, quizás, acabado todo esto, sean más respetados durante una temporada en China.

Hemos visto como han acabado rapándose el pelo, sobre todo las mujeres, entre lágrimas, para que los gorros se les ajusten mejor y el pelo no aumente la capacidad de contagio. Les hemos visto durmiendo en el suelo vestidos con ropa de trabajo y agotados. Llegan médicos militares de apoyo. Se construyó un hospital en 10 días, pero ya circulan fotos por internet mostrando lo ruinoso que está por dentro, con goteras en los pasillos y agua por el suelo (es invierno, y llueve).

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Li WenLiang, médico inmortal

Entre los que lo han pagado más caro, está uno de los ocho primeros médicos que alertó de que estábamos ante una nueva epidemia del estilo del SARS. Como son los de arriba los que deciden lo que son las cosas y cómo se procede, el ya tristemente famoso oftalmólogo Li WenLiang tuvo que retractarse y prometer que no expandiría más “rumores”. Incluso parece que se retrasó artificialmente su fallecimiento para evitar que se calentaran los ánimos. No funcionó. Como dijo una conocida periodista china, el doctor no tuvo libertad para hablar y, al final, tampoco para morir.

Este tipo se actuación no es algo raro. El médico militar que destapó la mala actuación durante la epidemia del SARS en 2003 está en arresto domiciliario desde el año pasado, y tiene 88 años. Su salud ha empeorado mucho a raíz de un tratamiento que le hicieron y que le ha dejado con graves pérdidas de memoria. Las noticias de esto, en inglés, se pueden leer aquí y aquí. Es que el hombre no aprendió pese a las sesiones de reeducación, y quiso revisar también la actuación en la matanza de Tiananmen. El no aprendió, pero la mayoría sí.

Al final, esto de las epidemias y desastres son lo que pasa en todo el mundo cuando no se escucha a los que saben. A veces se queda en nada y otras se monta la de Troya, como ahora.

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“oferta” de mascarillas en wechat

Los consumidores en China tampoco tienen acceso a mascarillas suficientes. Están racionadas en muchos lugares. Y en internet están los que intentan aprovechar el tirón.

Los estudiantes chinos también están entre las víctimas del asunto, o quizás, más bien, los profesores. Resulta que las clases se llevan a cabo en internet y… no todos los profesores tienen las habilidades necesarias para la enseñanza en red. En QQ aparece la noticia en inglés con algunos ejemplos, aunque, a mí, lo que más gracia me hace es algún método para librarse de la clase sin que el profesor se dé cuenta. Las fotos no tienen desperdicio y muestran las condiciones que afrontan profesores de distinto tipo. Muchos también son gente esforzada que busca lo mejor para sus alumnos.

Otras víctimas colaterales del virus están los dueños de multitud de negocios: restaurantes, tiendas, escuelas privadas o particulares, peluquerías, centros comerciales, bares, cines… Los negocios están cerrados y sus dueños en cuarentena. Según parece, sólo un tercio de los obreros chinos se han reincorporado a las fábricas, así que éstas no producen los pedidos de empresas chinas y extranjeras, que se resienten en el resto del mundo. Y las aduanas tampoco están trabajando como deberían. Se hablaba de congelar obligaciones fiscales, pagos de alquiler, ayudas del Estado a la economía, etc. Habrá que ver quién las recibe.

Las empresas extranjeras, siempre parte débil en China, están temblando. A nivel consumo, todo está muy parado, y es precisamente el mercado consumidor chino, su clase media, por lo que muchas empresas miran a China. Puede hacerse la promoción online, pero el transporte está muy limitado y muchos posibles socios o distribuidores cerrados (y quizás con stock sin repartir). Las pymes lo tienen más negro. Conozco a alguno pensando ya en cerrar si la cosa no mejora pronto.

Pasado el primer susto, las autoridades chinas han empezado a emitir mensajes a la población extranjera. Primero no estaban muy contentos con que se marcharan. Da mala imagen y crea alarmismo, pero China no tiene precisamente un sistema amigable con el extranjero y, como dicen por wechat, en China no tenemos derechos. Estar lejos de casa en una situación de emergencia de la que no sabes gran cosa, bajo una dictadura que te teme y te desprecia al mismo tiempo y con posibilidades menguantes de salir… no es la mejor para nadie.

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video de la policía dirigido a los “foreign friends”

Los Foreign Expert Bureaus y la Exit-Entry Police de varias ciudades (donde hay más población extranjera) han emitido notas sobre cómo proceder, pero no resuelven demasiadas dudas, al menos en las que yo he leído. Como típica norma china, hacen referencia a normativa relacionada que no aportan. Eso sí, parece que, a lo mejor, a los que hayan quedado atrapados en cuarentenas con visados que expiran no les ponen multa antes de marcharse de vuelta a sus países.

También hay mensajes de tranquilidad para la población extranjera y circula por wechat la oferta de Yiwu para asistir a su famoso mercado, una superficie en China que tiene todo, todo, con todo tipo de ventajas para los posibles compradores.

Y es que resulta que, a China, le salen rentables los negocios de extranjeros, sus inversiones, y seguramente teme perderlas. Entre la desaceleración de su economía, la guerra comercial y el virus… menudo fin de 2019 y principio de 2020. A China no les gusta que se marchen los extranjeros por el virus. Le sentó mal la evacuación de los que estaban en Wuhan y de los americanos en otras ciudades. Da mala imagen. No es que nos quieran allí, el sistema de por sí no es amigable con los extranjeros. Siempre somos sospechosos de algo. De algo malo.

Muchos proyectos se ven retrasados o cancelados, y ¡lo que está por venir! Es muy posible que incluso lo sufra la famosa Iniciativa OBOR, ya que hay casos hasta en Irán. Eso sí, ni India ni Indonesia han informado de casos. ¿No es un poco raro?

Las líneas aéreas han cancelado vuelos a China por miles. Esto ocasiona problemas a negocios y particulares. Y más alarma. La situación, antes y después de la crisis se puede ver en estas webs: la de Flightaware y la del New York Times. El sector del turismo también está temblando. Muchos países han puesto limitaciones

Víctimas colaterales, como el Congreso Mundial de Móviles de Barcelona, quizás no lo hayan sido en realidad por el virus y sí más por razones geopolíticas y económicas de empresas y Estados. Circulaba por whatsapp una serie de razones entre las que no figuraba el virus: el acercamiento del gobierno español a Venezuela, las huelgas (o amenazas de huelga) de taxistas siempre en época del congreso, independentistas afectando al tráfico, acciones contra empresas como Uber… Vamos, que el virus es la excusa para cancelar el Congreso.

Con el estallido italiano y la propagación por Europa, otras ferias y congresos también se cancelan. Cunde el pánico y las llamadas a la calma por no ser una epidemia tan grave. Al final, los mensajes son contradictorios y llenan las noticias. Parece que no arde Australia, Greta no se manifiesta, no muere nadie cruzando el Estrecho, China y EEUU ya no se pelean comercialmente y no hay cambio climático.

Algunos que ganan o pueden tener alguna ventaja

Entre los que trabajan y tienen demanda están las empresas de logística y transportistas que llevan comida a domicilio. Un restaurante nepalí en Changsha empezó a ofrecer comida a domicilio. Le han seguido otros. Hay que reinventarse si los clientes no pueden o quieren ir a buscarlo y el restaurante tiene que estar cerrado evitando aglomeraciones.

No es algo extraño teniendo en cuenta la cantidad de gente que lo hace todo desde el móvil

Otros países de la zona, que quieran atraer compradores o inversores que no encuentran lo que buscan en China, ahora tienen su oportunidad. No tanto los que busquen clientes de bienes de consumo. Abrir nuevos mercados desde cero es más costoso. Eso sí, viajar desde fuera de China a países que han cerrado la puerta a quienes vayan desde China también da alguna ventaja. Al menos no les ponen en cuarentena al llegar. Esto último puede ser menos oportunidad a medida que aumenta el número de países con enfermos.

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no hay mascarillas suficientes en China

Y, más que en China, por mi experiencia buscando mascarillas a precio de saldo para empresas e instituciones en China, en Occidente tienen ahora una oportunidad puntual las empresas que puedan proporcionar mascarillas y otros suministros que creamos necesitar. Puede ocurrir como con la gripe A, cuando se compraron vacunas para una epidemia que no fue para tanto. Pero la oportunidad de negocio, ahí está.

La normalidad

Durante las semanas más cercanas al año nuevo chino y el pico de la infección, una de las grandes cadenas de supermercados en Changsha apenas ponía noticias de promociones en el grupo de wechat. Ahora ya son más abundantes.

Igualmente, en grupos de ofertas de trabajo para profesores extranjeros (principalmente nativos de inglés) hace ya semanas que aparecen nuevas ofertas para dar clases de todo tipo en kindergardens, escuelas oficiales y academias privadas. También alguien hizo la broma de que en Hubei aceptarían todo tipo de nacionalidades, no necesariamente nativos de inglés, y el sueldo iba en línea con los que se ofrecen en la costa de China.

Parece que el sector servicios es el que más está sufriendo en China y, al alargarse el problema, hay más peligro de desempleo, arrastrando más tiempo y sectores con a dificultades económico-financieras.

Conspiraciones

Como en toda crisis que se precie, ya han saltado las teorías conspirativas. He oído que unos científicos decían que se trata de un virus modificado genéticamente, que ha salido del laboratorio de nivel 4 de Wuhan, que está ligado a los Juegos Militares Mundiales de octubre pasado celebrados en Wuhan, y seguro que hay más.

Dada la rivalidad ya sistémica en el Pacífico entre China y EEUU, la compra de deuda internacional por China, la propia deuda interna china, los problemas fronterizos, la presión de Rusia en varias zonas, las guerras de poder en Oriente Medio, la corrupción y pobreza en todo el globo, el peligro de colapso medioambiental inminente pero ya presente en muchas zonas del mundo ¿es el coronavirus un ejemplo de que se ha caído en la trampa de Tucídides?

Sospecho que no lo vamos a saber pronto.

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