Cambios repentinos al volver a China

Siempre se dice que China cambia muy rápido y que, cada vez que uno vuelve al país, se pueden ver grandes cambios. Bueno, yo en Changsha no había visto demasiados cada vez que me marchaba, pero esta vez… esta vez sí he notado cosas…

He vuelto durante la Semana Dorada, semana de vacaciones por el 1 de octubre, día nacional de China. Lo primero fue al salir del aeropuerto.

Banderas en todas partes

Al poco de salir del aeropuerto me di cuenta de que a ambos lados de la carretera estaban colgados multitud de jies, esos lazos chinos tan típicos que representan la unión de la familia y que se colocan en todas partes en todos los tamaños. Yo compré varios medianos en mi primer viaje a China hace más de una década.

Los que ponen en la calle son luminosos y quedan rojos muy bonitos, pero, además, encima de cada farola tenían puesta una bandera china. Me lo hizo notar el chófer (yo soy bastante despistada para estas cosas). Al llegar de noche a casa no me di cuenta, pero al día siguiente sí vi que todas las entradas al condominio tenían una bandera china.

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la entrada de nuestras oficinas

Apuesto que la avenida principal donde está el ayuntamiento, que también está llena de jies, también tendrá las banderas chinas, porque el gobierno municipal del distrito estaba casi forrado. La escuela primaria al lado de mi casa también tiene banderas por los laterales. Y la oficina también, a la entrada del edificio y en lo alto. Un poco más allá, donde está el Comité Administrativo de la High-Tech Zone también había un montón de banderas. Y eso era solo lo que veía a unos metros. No me he acercado a mirar más.

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el colegio rodeado de banderas del país

Esto no lo había otros años en los que sí he estado en Changsha desde el día 1.

En el metro, dentro de los vagones he visto más pegatinas referentes a la cultura y los valores o la educación que a publicidad, que también la hay.

Más obras públicas

Changsha está patas arriba de obras, y lleva así unos años. Se construyen pasos elevados (y ya hay muchos) y líneas de metro.

De lo que me he dado cuenta, y no me ha hecho mucha gracia, es que el sitio donde voy de vez en cuando a darme un masaje, está tomado por obras entre la carretera y el edificio, dejando por sitio para pasar (y las manzanas son enormes en China). Sospecho que son obras para una nueva línea de metro que se acercará a donde estamos. Actualmente, para ir a la más cercana hay que coger el autobús unos 10 minutos o ir en coche. Las distancias entre paradas no son muy largas en el centro, y hay muchos autobuses, pero tener metro puede descongestionar el tráfico. Y en Changsha hay muchos coches…

Cambio de negocios

Justo en la entrada de mi condominio había una tienda de leche. Estuvo abierta unos pocos meses y luego cerró. Ahora el local está ocupado por una frutería, aunque cerrada por fiestas. Lo curioso es que no hace mucho abrieron otra frutería a pocos metros, y a casi nada de otra anterior, que tiene otra un poco más allá.

Si bien las pastelerías proliferan por Changsha, parece que lo de la fruta lo ven como un negocio seguro. Veremos a ver lo que duran tantas fruterías juntas vendiendo lo mismo.

Menos tráfico en las calles

El chófer también me confirmó que había menos coches en Changsha. Mucha gente se ha ido a sus lugares natales aprovechando que es una fiesta larga (como en el año nuevo chino). Salen en internet y en wechat videos que muestran cómo están los lugares que los chinos visitan cuando pueden: a tope.

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El Jie tradicional

Esto es esperable y normal. Las tiendas tampoco cierran como durante el año nuevo. Sobre todo cierran las que son de servicios y productos relacionados con quienes se cogen vacaciones (colegios). Los negocios de comidas cierran menos… En las tiendas hay menos gente, excepto el fin de semana. El transporte funciona con normalidad, aparentemente. Lo que sí he visto es que unos cuantos autobuses tienen ahora lectores de tarjetas más modernos, mucho más modernos…

En el ascensor de mi casa sigue habiendo publicidad, de equipos para cocinas y pisos en venta (nuevas promociones, eso sí). Y la pantalla sigue ofreciendo restaurantes nuevos y un par de valores del comunismo, en el mismo formato que antes.

Durante mi ausencia me han seguido llegando los típicos mensajes de wechat de la oficina. Eso sigue igual, visto lo visto.

Todo es un mismo ciclo, como con las estaciones. Ahora el tiempo es agradable (durará poco) y el ritmo es el normal, de vacaciones y de vuelta al trabajo, tranquilidad y caos con ruido. En ese ciclo se van notando cambios o, al menos, evoluciones. Unas más positivas que otras, como en todas partes.

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