¿Qué es el Made in China 2025 o el China Manufacturing 2025? (y III)

Veíamos en un primer artículo hace 3 semanas cómo surgió el plan Made in China 2025 y los sectores afectados. Puedes leerlo aquí. Y, una semana después, hablamos de las fases, las dudas y oportunidades para empresas extranjeras que plantea, y que también puedes encontrar aquí.

Vamos a ver ahora qué problemas se pueden encontrar las empresas extranjeras de los sectores que afecta el plan chino de mejora de su fabricación.

Cuidadín, cuidadín

China tiene desde hace años un gran atractivo como mercado, pero, incluso con todos sus atractivos, hay que ser cauto. Muuuy cauto.

La propiedad intelectual. En China innovan básicamente las empresas grandes, y éstas demandan cada vez más el cumplimiento de las normas de protección de la propiedad intelectual. Esta normativa en China cumple los estándares internacionales, el problema es su verdadera implementación y lo bajas que son las multas.

Recuerdo que, en 2008, con ocasión de los Juegos Olímpicos de Beijing, había avisos del gobierno por todas partes relativos a la prohibición de copiar los símbolos olímpicos. Las empresas chinas que innovan tienen los mismos problemas en este campo que las extranjeras. Les fastidiará igual que otras empresas les copien o intenten copiar su trabajo.

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Beijinig mostró su mejor cara durante los JJOO de 2008

Cuando las empresas extranjeras “cooperan” de alguna manera con empresas chinas siempre corren el riesgo de que su propiedad intelectual acabe donde no esperan. No vamos a tratar aquí el tema de las transferencias de tecnología que tanto requieren las empresas chinas en los últimos tiempos; daría para un curso. Lo importante es que, incluso cuando se negocia una posible “cooperación”, hay que cuidar mucho lo que se enseña. Mejor nada. En los sectores más avanzados sobre todo.

La competencia desleal. Muchas empresas chinas necesitan socios para llevar a cabo proyectos internacionales. Es una oportunidad, pero también un riesgo. Y es que, incluso en caso de cooperación en forma de JV, puede ocurrir que el socio chino nos haga la competencia en el mercado donde opera dicha JV, sea China u otro país. No tiene por qué tener acceso a toda la tecnología extranjera. Con una parte es suficiente para ofrecer “soluciones” que competirán en precio (siempre es así) en mercados menos desarrollados para los que la oferta china puede ser una gran oportunidad.

La competencia china, leal y desleal, es un hecho. Y el gobierno chino

Vender el alma al diablo. Las empresas chinas necesitan por un lado proteger su innovación o investigar de verdad, y por otro imponer sus puntos de vista y sus productos. De momento, buscan alinearse (de verdad o de mentira) con los estándares internacionales de calidad, fabricación, etc. Empresas chinas compran empresas tecnológicas extranjeras para acceder a tecnología que las ayude a mejorar. El problema es las consecuencias futuras que se puedan dar, para empresas chinas y extranjeras.

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Las empresas chinas más grandes innovan como las que más

Por una parte, las empresas chinas podrán fabricar mejor, más eficientemente, y podrán hacer la competencia a las empresas extranjeras, en cualquier parte del mundo. Esto obligará a las empresas extranjeras a innovar continuamente, lo que es bueno, pero, pasado un tiempo, ¿será capaz la empresa china de seguir innovando o agotará y exprimirá lo obtenido sin haber podido mejorar sin ayuda extranjera lo que obtuvo?

Los retos no son iguales para las empresas chinas. Las grandes sí innovan, las pequeñas van a remolque, es más un querer que un poder. El sistema educativo chino da de sí lo que da.

Las empresas extranjeras ¿podrán adaptarse también a una competencia creciente que les obligue a innovar continuamente?

El mono blanco. Para muchas empresas, lo verdaderamente interesante son las ayudas o apoyos públicos para “innovar” o desarrollar algún proyecto de interés gubernamental más que buscar clientes y hacer ventas. En ocasiones, los acercamientos a extranjeros no son por un interés real en hacer negocios. Existe en China lo que se llama trabajo de mono blanco: una empresa busca a un extranjero que se haga pasar por un profesional o persona de negocios para una reunión o presentación de un día ante otra empresa china o autoridades políticas.

En empresas con poca vocación emprendedora, dependientes del guanxi y las ayudas públicas, un contrato de colaboración, un MOU o una foto con extranjeros puede ser suficientes para que los dueños de dicha empresa ya obtengan alguna subvención que les permita “seguir haciendo”. Para la empresa extranjera será una pérdida de tiempo.

La autarquía china. China quiere disminuir su dependencia de las importaciones. El plazo es el año 2025 inicialmente, hasta 2049. Esto supone que, si China se sale con la suya, disminuirán las ventas de manufacturas de empresas extranjeras a China, lo que, unido a políticas de comprar productos chinos, en concursos públicos y en cualquier sector, no va a ayudar a considerar a China un campeón del libre comercio. Al contrario.

Además, China sí seguirá pidiendo que le abran las puertas a sus productos, así que los conflictos… sospechamos que estarán servidos.

Curarse en salud

Visto lo visto, a las empresas extranjeras les toca hacer una buena due diligence de sus posibles socios de negocios o JV, de la oportunidad de negocio y de sus propios procesos y tecnología. El socio chino puede tener distintos intereses e intenciones estratégicas diferentes de las previsibles.

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Due diligence y cautela al hacer negocios en China

Aunque sea difícil para pymes, las empresas deberían observar el impacto de las fusiones y adquisiciones internacionales en su competitividad. Las empresas pueden perder acceso frente a empresas chinas, que pueden comprar talonario en mano sin pensar demasiado en la rentabilidad. Lo mismo con los concursos internacionales, donde las empresas chinas pueden tener la ventaja de sus préstamos domésticos y capital humano, sea o no cualificado. En Europa ya se habla de establecer un sistema unificado para hacer el seguimiento de las inversiones chinas y varias compras han sido rechazadas.

Diversificar riesgos es, como siempre, lo más inteligente. No depender de un solo mercado, de un solo comprador, de un solo cliente. En el caso de empresas cotizadas, las operaciones fallidas también son un riesgo.

Medidas como salarios a la baja o la devaluación del RMB podrían entrar en conflicto con objetivos fundamentales del gobierno chino y su objetivo de una sociedad moderadamente próspera, presentado como parte del Sueño Chino. Cada chino puede tener su propio sueño. El del gobierno pasa por una economía empujada por su consumo interno más que en las exportaciones. El Made in China 2025 puede suponer cambios importantes para las empresas extranjeras que quieran hacer negocios en ese país.

Es totalmente legítimo que China quiera mejorar sus empresas, sus productos, su economía, su bienestar haciéndose menos dependiente de la importación de tecnología y equipos extranjeros y convertirse en una potencia manufacturera. El problema es la “vía china” para logar sus objetivos. Por otra parte, se necesitan reformas que China no está dispuesta a acometer.

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